Museo de los excesos... (1)

Comenta Javier que el buen arquitecto es el que está dispuesto a aceptar y analizar las críticas que otros arquitectos, u otras personas, hagan de sus proyectos (siempre que se realicen con educación) para seguir aprendiendo de ellas, revisar su lenguaje y conceptos arquitectónicos y, así, mejorar día a día como miembro de esta bellísima profesión, asumiendo los errores cometidos y corrigiéndolos.

Javier siempre dice que uno de los mayores favores que pudieron hacerle los fantásticos profesores con los que tuvo la suerte de estudiar en la Universidad de Navarra fue no sólo decirle cómo se debían hacer las cosas en arquitectura, sino decirle cómo NO se debían hacer.

El arquitecto, en el momento de ponerse a proyectar, puede cegarse con la proximidad del papel o de la pantalla del ordenador y perder la visión de conjunto. Puede querer mostrar en un único proyecto todo lo que es capaz de hacer y todo el catálogo de recursos arquitectónicos y constructivos que es capaz de emplear.

En otras ocasiones, el arquitecto, como persona que está formada técnica y estéticamente, es responsable y debe ser capaz de frenar el ímpetu y los impulsos de aquellos clientes que desean convertir el proyecto que encargan en un muestrario de todos aquellos pequeños (o grandes) detalles que han visto en otros edificios y les han gustado. Javier recuerda especialmente el caso de un cliente que en 1995 le encargó una vivienda unifamiliar con la imposición de colocar columnas dóricas a derecha e izquierda de todas las ventanas y puertas, de manera que pareciese que sustentaban el dintel de cada hueco... Él estaba horrorizado pensando en columnas dóricas de metro y medio de altura a los lados de las ventanas, y de dos metros y medio a los lados de las puertas, y preguntó al cliente de dónde venía ese empeño. El cliente, completamente convencido de que su demanda era más que lógica, le explicó que meses antes había hecho un viaje a Atenas y le había gustado mucho "lo bien que parecían quedar" las columnas dóricas en el Partenón. Javier tuvo que invertir dos reuniones más con el cliente (en las que se revisaba lo que estaba proyectando, evidentemente sin columnas dóricas) para convencerle de que aquello que con catorce metros de altura hacía del Partenon uno de los edificios más bellos e impresionantes de la historia de la arquitectura, con metro y medio o dos metros y medio de altura a los lados de ventanas y puertas convertiría su vivienda en uno de los mayores horrores jamás vistos.

Entendiendo que este blog de arquitectura tiene una evidente vocación didáctica y pedagógica, esta entrada inaugura una nueva etiqueta que se llamará "Museo de los excesos", en la que se mostrarán edificaciones en las que no se han respetado los postulados expuestos anteriormente.

La primera mostrada es una vivienda unifamiliar, en un pueblo muy cercano a Sevilla capital, que impactó tanto a Javier que tuvo que parar el coche en el arcén y hacerle las siguientes fotografías. El creador de la misma la ha convertido en un, más que inquietante, inventario de todo lo que sabe hacer con azulejos, mármoles, arcos, pseudo-cúpulas, cornisas y coronaciones. Ha hecho (desde mi humilde punto de vista) un auténtico alarde de mal gusto.

Las pseudo-cúpulas con azulejos vidriados son increíbles. Sus coronaciones con un mármol de diferente color en cada una de las caras, con las hiladas de ladrillos y azulejos y con las pirámides finales, son alucinantes. Las cornisas, con hiladas alternas de ladrillos en las más variadas posiciones y con las tres roscas de teja curva doble que simulan una falsa cubierta, son inauditas. Los arcos forrados inferiormente por listelos de mármol blanco, y con el detalle de un doble arco sin apoyo intermedio, son indescriptibles. Las balaustradas, con sus pirámides unidas por un vértice y, de nuevo, con mármoles de diversos colores en cada una de las caras, son inconcebibles. La coronación de la chimenea, con sus azulejos de un millón de colores y dibujos es... Inenarrable.


















































Los sueños de un ladrillo son la razón de ser y existir de este blog, pero a veces se convierten en pesadillas que más valdría saber dominar y controlar por el bien de la arquitectura y de la estética.

¡Algo como esto NO se debe hacer NUNCA!

P.S. A pesar de que los blogueros de arquitectura somos poco dados a los comentarios, en este blog se agradecen mucho porque animan a su redactor a seguir adelante.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes razón los comentarios se agradecen bueno pues aquí va el mío. He conocido este blog a través de la Pagina Escondida y me asomo a él con frecuencia porque me gusta la arquitectura, y porque aprendo, pero sobre todo aprendo a ver, a mirar, algo que no es tan fácil de conseguir.
Gracias por tu blog y sigue así por favor.

Un saludo. Carolina

JUlio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Pablo dijo...

Espectacular... no le falta un perejil.

Ladrillo dijo...

Carolina.
Muchísimas gracias por seguir el blog y por comentar. De verdad que anima a seguir adelante. Seguiré mejorando día a día con vuestras aportaciones.
Las próximas entradas creo que gustarán mucho. Eso espero.
Un saludo.

Ladrillo dijo...

Julio.
Gracias por el comentario, pero lo he quitado porque, aunque te pueda parecer que la casa presentada se merece un juramento de ese pelo, no creo que esté bien dejarlo en el blog.
Un abrazo amigo.

Ladrillo dijo...

Pablo.
Espectacular en tono irónico, supongo... No le falta nada de lo que se puede hacer con azulejos, ladrillos, arcos, etc... Un muestrario indescriptible en su conjunto.
Un abrazo.

Dyhego dijo...

Pasaba por aquí. Ya dejaré más que comentarios, preguntas.
Salu2, señor LADRILLO.

Tulio José Mateo dijo...

Ladrillo, cada ciudad, tal vez cada barrio, tiene su esperpento, su mamotreto arquitectónico.
Sabes que a veces, cuando estudiaba en mi islita dominicana, pensaba que en Europa ese tipo de ejecuciones no se daban. Pero sabes qué, es un fenómeno mundial!
Podría hacerse un blog solo de eso.

Ladrillo dijo...

Dyhego.
Gracias mil por pasar por aquí. En el otro te veo mucho más. Deja todas las preguntas que quieras. Si sé contestarlas lo haré con gusto, y si no sé, buscaré la respuesta para complacerte.
Un abrazo.

Ladrillo dijo...

Tulio.
Muchísimas gracias por comentar.
Ya ves que tienes razón, los esperpentos arquitectónicos son universales. Se podría hacer un blog sólo de ellos... Pero sería un blog muy, muy feo. Je, je, je.
Un abrazo.

Dyhego dijo...

Ahí va mi primera pregunta:
¿De qué se ocupa estrictamente un arquitecto en un edificio?
Gracias y salu2.

Ladrillo dijo...

Dyhego.
Ahí va la primera respuesta.
Del diseño completo del edificio, definiéndolo lo suficiente para que se pueda construir entero. El proyecto del arquitecto, al menos en España, debe establecer la distribución interior, fachadas, cimentación, estructuras, instalaciones (depende del tamaño tienen que intervenir ingenieros o no), carpinterías (puertas y ventanas), protección frente a incendios, ruidos, humedades, aislamiento...
El arquitecto también se encarga de la Dirección de Obra. Lo cual significa que es el responsable último de que el edificio se construya con arreglo a lo que se ha proyectado y en los términos de calidad exigidos por la legislación, mediando entre el promotor de la obra y el constructor. El arquitecto técnico, o aparejador, le acompaña en esta labor y se encarga de que el constructor realice las cosas tal como vienen en el proyecto, cumpliendo además las órdenes del arquitecto.
Un saludo y gracias por el interés.

Dyhego dijo...

Gracias a usted, don LADRILLO.
Ya seguiré preguntando, si usted lo permite...
Salu2.

Cesar dijo...

Lo único que no está a la altura es el nombre "villa lata". Le pegaría más algo como "villa arcada"

La vivienda parece habitada, lo que me hace pensar que es la obra de un albañil que se hace la casa a ratos. En este caso, parece que aplicando todos los aparejos de fábrica que ha aprendido, todas las combinaciones de azulejos que ha visto y todas las "filigranas" que ha recordado. Prefiero pensar esto, a que es obra de el proyecto de un arquitecto.

Carlos Zeballos dijo...

¡Qué post tan divertido!
Y yo que pensaba que los japoneses eran los campeones del sentido del humor arquitectónico.
Un saludo

Ladrillo dijo...

César.
No se le ha olvidado nada de nada de lo que sabe hacer.
Espero que en esto no haya colaborado un arquitecto.
Un abrazo.

Ladrillo dijo...

Carlos.
Vaya tela con los japoneses postmodernos. Me he quedado estupefacto.
Un abrazo.

Máster en Nubes dijo...

Te voy a enviar un par de casas de esas con pretensiones, en plan "Plantación en Atlanta" que se hacen los ricos de Valladolid en el campo. Y vas a alucinar, Ladrillo, pero en colores, el mal gusto castellano puede ser de morirte. Un espanto, todas como de Escarlata O'Hara, barandillas, balaustradas, jardínes chicos, los muros casi pegados a la pared...