Homenaje al "mirón de obra"...

Javier siempre ha dicho que no hay obra que se precie que no cuente con su "mirón de obra" permanente, además de una cohorte, mayor o menor, de mirones de obra ocasionales. En un blog de arquitectura no podíamos dejar pasar la ocasión de hacer, desde nuestras líneas, un sentido y profundo homenaje a esta figura trascendental en el mundo de la construcción.

El "mirón de obra" es un hombre de avanzada edad, por lo general jubilado, que pasa gran parte de su tiempo contemplando, analizando, criticando, comentando, recomendando, e incluso ordenando, las tareas que se ejecutan en la obra objeto de sus desvelos. Todo ello desde su estratégica atalaya; normalmente un agujero en la valla exterior.

Puede parecer una broma, pero Javier ordena siempre en sus obras que en las vallas opacas se practiquen los agujeros necesarios para que el mirón de obra permanente, y también los ocasionales, se encuentren cómodos. La razón es bien sencilla. Si no se practican los agujeros de una forma ordenada, los mirones de obra los practicarán por sus propios medios a tirones, ayudándose con las llaves y/o con las navajas que suelen acarrear para pelar su fruta mañanera... Y si en estos menesteres el mirón de obra se auto-inflige un corte o herida, no pestañeará al presentar la reclamación pertinente para que la constructora le indemnice.

El mirón de obra permanente no duda en compartir su sabiduría constructiva y/o arquitectónica con los mirones de obra ocasionales (poniéndoles al día de las novedades de la obra en las tertulias a pie de valla), o con los albañiles que se encuentren a su alcance que, indefectiblemente, estarán realizando mal su labor.

En casi veinte años de profesión, Javier ha conocido mirones de obra de todo tipo y condición, pero nunca en su vida había tenido un mirón de obra permanente tan curioso y atípico como el que ha seguido, durante más de año y medio, el devenir de la rehabilitación de un bloque de viviendas en el Casco Histórico de Jerez de la Frontera (Cádiz). Mostramos a continuación una fotografía del mismo en plena actividad visual.

















Pues sí... ¡Es un perro!

Este perro, que por su habilidad para correr por los tejados más parece un gato, ha seguido paso a paso el desarrollo de la obra desde su incomparable atalaya entre las cubiertas del edificio que ocupa el otro lado de la calle. Poniendo en riesgo su propia vida se ha acercado de forma continuada, lloviese o hiciese sol, a realizar su labor. Ha gruñido y ladrado sus recomendaciones, consignas y órdenes a los albañiles y demás trabajadores de la obra que, obedientes, las han tenido siempre en cuenta.

Gracias mil a éste y a todos los mirones de obra (una figura que de no existir habría que inventar) porque sin ellos faltaría una pieza clave en el mundo de la construcción y la arquitectura. ¡Vaya para ellos nuestro homenaje!

Grossmarkthalle, Martin Elsaesser y la sede del BCE... (1)

Tengo que empezar diciendo que, hasta hace dos semanas, cuando mi buen amigo Erich Hofmann (residente en Frankfurt) me envió un correo electrónico sugiriéndome el tema de la entrada, sólo había visto imágenes del proyecto de la nueva sede del BCE en alguna página web de arquitectura, sin profundizar más en sus orígenes y, sobre todo, en su entorno. Gracias a Erich he descubierto un impresionante edificio de hormigón y ladrillo, y a su ya olvidado arquitecto.

Muchas veces la historia puede ser cruel con creadores que, a pesar de haber acometido grandes proyectos y obras, quedan relegados hasta que su nombre se pierde entre las brumas del tiempo. Deseo hacer hoy mi pequeña aportación para recuperar la memoria de un hombre y su obra más emblemática. Martin Elsaesser y el Grossmarkthalle (mercado central de frutas y verduras) de Frankfurt, conocido en su tiempo como "Gemüsekirche" que se podría traducir por "Catedral de los vegetales".

Martin Elsaesser

Martin Elsaesser nace en Tubinga (Tübingen, en alemán); la ciudad universitaria a orillas del río Neckar en la que estudiase Johannes Kepler a finales del siglo XVI; situada 40 km al sur de Stuttgart, en el estado de Baden-Württemberg, Alemania, el 28 de mayo de 1884. Es el noveno hijo (de un total de diez) del teólogo Karl August Elsaesser y su esposa Marie Sofie Werner.

Comienza en 1901 sus estudios de arquitectura en la Universidad Técnica de Munich, con Friedrich von Thiersch como profesor, para finalizarlos en 1906 en la Universidad Técnica de Stuttgart. Allí, recibe la influencia de profesor Theodor Fischer, que está siguiendo su propio camino hacia la simplificación del lenguaje arquitectónico para pasar del eclecticismo historicista alemán, hacia la expresividad de las formas constructivas y de los materiales empleados. Junto con Martin Elseasser, otros alumnos de Theodor Fischer, tales como Ernst May (con el que compartirá más tarde responsabilidades profesionales en Frankfurt), Erich Mendelsohn y Bruno Taut, serán figuras relevantes del posterior Expresionismo alemán.

En 1905, Martin Elsaesser gana un concurso para la Iglesia Protestante de Baden-Baden (construida en 1907), que supondrá el inicio de su carrera como arquitecto independiente que, durante los años anteriores a la I Guerra Mundial, le llevará a ser uno de los arquitectos más importantes de la iglesia protestante en el suroeste de Alemania. En su lenguaje arquitectónico de esta primera época se aprecia ya la ruptura con el historicismo romántico que impera en ese momento en el país y su aproximación hacia nuevos conceptos estructurales reformistas. Compagina su actividad con la docencia, siendo profesor asistente de Theodor Fischer entre 1906 y 1908, y de Paul Bonatz entre 1909 y 1912, con ambos en la Universidad Técnica de Stuttgart. En 1912 es nombrado profesor de Diseño Arquitectónico, Arquitectura Medieval y Teoría de la Construcción.

Entre 1920 y 1925 su actividad se desplazará a Colonia, al ser nombrado por el alcalde, Konrad Adenauer (el insigne político y estadista que soñó la Unión Europea), director de la Escuela de Artes y Oficios de Colonia. Desde su cargo, será el responsable de la adaptación de la escuela a las ideas de la Werkbund (de la que ya hablamos en la entrada de la Farnsworth House), con la remodelación de talleres y la construcción de un nuevo edificio docente. Su lenguaje constructivo emplea el ladrillo y el hormigón armado, con formas arquitectónicas de clara tendencia expresionista, pero sin dar el salto al uso de elementos prefabricados o industriales que otros arquitectos, como Mies van der Rohe, estaban ya empleando.

En 1925 su carrera profesional da un salto cualitativo. Es nombrado Jefe del Departamento de Edificación de la ciudad de Frankfurt por el alcalde Ludwig Landmann. Allí se volverá a encontrar con Ernst May, que acometía desde el Departamento de Urbanismo el Plan Regulador de la ciudad. Trazará con May nuevas urbanizaciones de la ciudad y reformará gran parte de los edificios escolares.

En 1927 acometerá el proyecto más importante de su vida, que se convertirá también en el edificio más grande de Frankfurt am Main durante décadas. El Grossmarkthalle que, como ya se mencionó, fue el mercado central de frutas y verduras de la ciudad hasta 2004. Se ubica en la orilla derecha del Main, junto al puerto oeste de Frankfurt (Osthafen).

El edificio y sus alrededores en 1930

La potente estructura del mercado, cubre un espacio rectangular de 50 metros de anchura y 220 metros de longitud. Dispone de una sala central completamente libre de columnas de 13.000 metros cuadrados, para 130 puestos de mayoristas, y dos contundentes edificios para locales, despachos y oficinas en cada uno de los lados menores del rectángulo. La "Catedral de los vegetales", como pronto fue conocido el inmueble en la ciudad, es ejemplo paradigmático de arquitectura expresionista industrial de la República de Weimar.

El impresionante volumen del edificio, en 2007

El Grossmarkethalle con el perfil del Frankfurt moderno tras él

No solo el propio edificio, sino también sus alrededores, albergaban espacios para detallistas, transportistas, compañias navieras, etc. El Grossmarkthalle es un edificio cuyo material fundamental es el hormigón armado. El ladrillo, tan propio del lenguaje constructivo de Martin Elsaesser, ocupará aquí un lugar más decorativo, formando las fachadas de los bloques de los extremos. Grandes ventanales proveerán de luz a la sala central.

Sala central del Grossmarkthalle

La sala en plena actividad

Perspectiva cercana del inmenso volumen del edificio

Impresionante fotografía de uno de los edificios extremos

La sala central ya se comentó que dispone de un espacio libre de soportes de 50 metros de anchura. En su tiempo fue el espacio cubierto más ancho del mundo ejecutado con una estructura "monocasco" o unitaria (formada sólo por una capa de hormigón armado, sin estructuras auxiliares de acero de tipo espacial que la soporte). Más aún puede llamar esto la atención, si se menciona que la losa de hormigón armado que la forma tiene un espesor, casi ridículo, de 7 centímetros. La sala se cubre con quince bóvedas de cañón transversales al eje principal del edificio, de forma semielíptica, de 36,9 metros de longitud, 14,1 metros de anchura y 6 metros de altura, cada una. Un alarde increíble de construcción, técnica y estrutcuras para la fecha en la que ejecutó, 1928.

Película muda del proceso de edificación de la sala central

Para rematar la sorpresa ante este impresionante edificio, mencionar que la sala central en sí, estaba lista para su uso en 24 semanas desde el inicio de su construcción hasta su puesta en servicio.

Película muda del mercado en plena actividad, poco después de su inauguración

La inauguración del Grossmarkthalle se celebró el 25 de octubre de 1928, y no fue clausurado hasta el 4 de junio de 2004, después de cumplir unos saludables 75 años. El edificio está protegido y catalogado como monumento arquitectónico industrial desde el año 1984.

Película muda con vistas del mercado y alrededores

La única etapa de la existencia de este edificio en que dejó de ser mercado central de frutas y verduras de Frankfurt, fue desde 1941 hasta el final de la II Guerra Mundial. Bajo el régimen nazi del III Reich se convirtió en centro de detención y reunión de los judíos de la ciudad y de toda la región, desde el que partían hacia el horror y la muerte en los campos de exterminio.

Placa en honor a los judíos deportados desde el edificio entre 1941 y 1945

La vida posterior de Martin Elsaesser se vería también afectada por el advenimiento del III Reich, tema que trataré en una posterior entrada, junto con el proyecto de 2005 para implantar en el propio edificio y en sus alrededores la sede central del Banco Central Europeo.

P.S. Las fotografías se han obtenido de la red, de la Fundación Martin Elsaesser, del Ayuntamiento de Frankfurt, de la página del Banco Central Europeo y de la del Museo de Arquitectura de Alemania.

Puesta de bandera en Santa Catalina...

Javier se ha empeñado en que hablemos hoy del avance de una de sus obras. He aceptado porque sé que la soñó durante miles de días con sus noches, y ahora, está viviendo la materialización de sus sueños. Además, es una obra interesante, donde lo viejo y lo nuevo van encontrándose poco a poco para convivir.

Es una residencia destinada a ochenta grandes discapacitados en Osuna (una preciosa villa en la provincia de Sevilla), promovida por Cáritas. Se asienta sobre lo que era un convento del siglo XVII, el de Santa Catalina, que llevaba abandonado por las monjas desde finales de los 70. El conjunto, a lo largo de los siglos, había sufrido muchísimas reformas y añadidos, de los que muy pocos habían sido ni pensados ni proyectados con el mínimo criterio estético.

Realizando una labor de "cirugía arquitectónica", si se me permite inventarme el término, se separó el grano de la paja (lo bueno de lo malo) y se determinó la rehabilitación integral de lo bueno, y la demolición y nueva construcción en lo malo.















Lo nuevo y lo viejo se preparan para convivir alrededor del patio central
















Espacios nuevos y espacios viejos, tadición y modernidad

La bella espadaña del siglo XVII vuelve a brillar ya rehabilitada

Aunque hay muchos que creen que hay que conservar toda la arquitectura vieja, por el hecho de ser vieja, yo no estoy de acuerdo. En todos los tiempos ha habido arquitectura buena y mala. Y la segunda no gana con los años como los buenos destilados, sino que pierde lo poco que pudiera tener de confortable y segura cuando se construyó. La rehabilitación por la rehabilitación, o la enfermiza tendencia a conservar fachadas viejas, aunque malas (demoliendo y reconstruyendo los interiores), acabará convirtiendo muchas ciudades en escenarios irreales de un teatro de la antigüedad, ya muerto... Y las ciudades son organismos vivos y dinámicos, en las que los arquitectos deben crear arquitecturas comprometidas con su tiempo. Es por eso interesante el ejercicio de convivencia que Javier ha pretendido para esta obra. Lo nuevo y lo viejo acabarán tocándose.

Hoy, en la visita de obra, ya ondeaba al viento la bandera. Un feliz acontecimiento.

La "puesta de bandera" es una tradición en la construcción en España, que desconozco si se practica en otros países. Al acabar la estructura y "cerrar aguas" (lo que quiere decir que ya se está bajo techo) se coloca una bandera (normalmente la española o la de la comunidad autónoma) en el punto más alto de la misma, y se celebra una comida que, en esta ocasión, no se ha llevado a cabo con la crisis que está cayendo.















La bandera ondea en el punto más alto de la estructura

La tradición es tan antigua que nadie sabe a ciencia cierta por qué se hace la puesta de bandera. Hay leyendas urbanas que hablan de celebrar que no ha habido ninguna desgracia (accidente laboral) durante la fase de ejecución de la estructura... Pero a mí, me gusta más otra leyenda que la explica y que paso a contar.

Se dice que en la Edad Media, cuando los andamiajes y cimbras para las construcciones eran de tablas de madera, fijadas entre sí con cuerdas o clavos, y sujetos a algo sólido por anclajes de hierro y más cuerdas, se colocaba en lo más alto de los mismos un trapo que, movido por el viento, indicaba la fuerza y dirección de este. Cabe decir que hoy los andamios son más sólidos, pero su peor enemigo sigue siendo el viento, que es el mayor factor de riesgo para quienes trabajan encaramados a ellos.

Con la indicación del trapo ondeando al viento, los capataces determinaban la seguridad del andamiaje; que debía crecer a medida que la estructura iba subiendo en altura; y establecían la necesidad de incrementar o no las fijaciones del mismo.

Una vez acabada la estructura del último techo, ya fuese una bóveda o un forjado plano, el andamio no tendría que crecer más. Era entonces cuando el peón más joven de la obra subía a lo más alto del andamio y sustituía el paño que les había acompañado hasta entonces, por una bandera. El paño se lo llevaba a su casa como recuerdo de su primera obra (si se había estrenado profesionalmente en ella) y la bandera no se retiraba ya hasta la finalización completa.

Además, como ya se había conseguido crear un espacio bajo techo o cerrar aguas, se aprovechaba para hacer una comida en la propia obra en la que participaban todos los peones, oficiales y capataces, compartiendo la misma mesa con los maestros de obra, aparejadores y arquitectos.

No sólo es una bella tradición. Es el momento en que ya se empieza a distinguir el volumen claro de lo que será el edificio. Un momento de sueños que empiezan a hacerse realidad.

Farnsworth House... "Beinahe nichts" ("Casi nada")

Después de más de una semana liado con el estudio y los cierres del año pasado, por fin Javier se ha decidido a volver a hacerme caso y publicar una nueva entrada en el blog. De todas formas, hemos tenido serias discrepancias sobre la temática de la entrada porque en la casa que él propone presentar no hay un solo ladrillo y, por tanto, me siento excluido. He aceptado porque la casa Farnsworth es uno de los sueños paradigmáticos de la arquitectura del siglo XX y merece muchísimo la pena hablar de ella.

Hoy en día cualquier arquitecto o estudiante de arquitectura conoce este genial ejercicio de filosofía de la arquitectura que llevó a cabo Ludwig Mies van der Rohe entre 1946 (fecha de inicio del proyecto) y 1950 (fecha de terminación de las obras), que se ha convertido en uno de los iconos del Estilo Internacional.

Mies van der Rohe en una foto para Life, fumando y tal vez soñando

Maria Ludwig Michael Mies nació en Aquisgrán, ciudad del estado de Renania del Norte-Westfalia, en Alemania, el 27 de marzo de 1886. Su padre era cantero tallador (coincidencia con Francesco Borromini) y tenía taller propio. En él empezó a trabajar Ludwig con 14 años y lo seguiría haciendo mientras cursaba estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Aquisgrán. En esa etapa adquirió grandes conocimientos sobre materiales, proporciones, diseño de interiores y gestión de obras. Fue ya capataz de una obra en 1902.

En 1905 se traslada a Berlín, donde empieza a trabajar para Bruno Paul, arquitecto, diseñador de interiores y de mobiliario que podría considerarse adscrito al Art Nouveau. En 1908 entra a trabajar como aprendiz en el estudio de Peter Behrens, donde coincide con Walter Gropius (posteriormente fundador de la Bauhaus) y con Adolf Meyer (colaborador de Walter Gropius y profesor también de la Bauhaus), pero no con Le Corbusier (que también trabajó con Behrens en 1911).

La etapa con Peter Behrens es fundamental para entender el posterior devenir de la obra de Mies. Recibe con entusiasmo las teorías de Behrens sobre la vinculación necesaria entre arte e industria, aprende técnicas avanzadas de estructuras, estudia simetrías y proporciones en los grandes edificios de Karl Friedrich Schinkel (maestro del Neoclasicismo prusiano del siglo XIX) e inicia su conocimiento de las obras de Frank Lloyd Wright. También en esta etapa recibirá sus primeros encargos, que lo introducirán en los círculos de la alta sociedad berlinesa.

En 1911 toma la decisión de viajar a La Haya y conoce a Hendrik Berlage. Su proyecto para la Bolsa de Amsterdam inauguraba, a decir de los historiadores, el llamado Racionalismo. La honestidad en el uso de los materiales y en las técnicas constructivas, así como la ausencia de cualquier ornamentación superflua en ese edificio, definirán ya un camino sin retorno para la obra de Mies, que conservará el gusto por la proporción neoclásica, pero no su lenguaje estético y constructivo.

En 1912 Mies establece estudio propio de arquitecto, aunque siendo puristas, cabe mencionar que no había seguido una formación reglada ni tenía título universitario que lo acreditase como tal... ¡Ni falta que le hacía con la experiencia que ya arrastraba a sus espaldas y que demostraría a lo largo de su vida!

Integrado en los círculos de alta sociedad de Berlín, en 1913 intenta cambiar su apellido paterno debido a que la expresión "ihm geht es mies" significa que algo "está en mal estado" o "echado a perder". Este empeño "nominal" culminará durante 1921, cuando añadirá el apellido materno "Rohe", con el falso injerto "van der", intentando sugerir una ascendencia holandesa de aristocrática alcurnia. También entre 1913 y 1921 se prolongará su matrimonio.

Tras el duro paréntesis de la I Guerra Mundial, en la que sirve en Rumanía, Mies iniciará con fuerza su camino teórico hacia la gestación del Estilo Internacional, que considerará vital para responder desde la arquitectura a la "nueva democracia industrial" de posguerra. Para él, el diseño arquitectónico debe nacer de la construcción, de la estructura. "La arquitectura no debe guiarse por la invención de formas inéditas ni por gustos individuales. La arquitectura, para mí, es un arte objetivo y debe regirse por el espíritu de la época en que se desarrolla" (Mies van der Rohe). Para él, el espíritu tecnológico era el que debía regir esos destinos de la nueva arquitectura.

A partir del final de su matrimonio, y de su cambio de nombre, su actividad en los círculos de las vanguardias artísticas será incesante. Prepara las exposiciones del Novembergruppe, comulga con los postulados de De Stijl (El Estilo) editando con Theo van Doesburg la revista "G" (Gestaltung, diseño), participa en el Arbeitsrat für Kunst (Consejo de trabajadores del arte) junto con Walter Gropius y Erich Mendelsohn. Beberá también de las fuentes del Constructivismo Soviético. Las bases de su personal filosofía arquitectónica hacia la abstracción geométrica, la esencialización y el uso de acero y vidrio están ya sólidamente asentadas. Entre sus proyectos de ese momento, aunque no se construyeran, aparecen ya revolucionarios rascacielos destinados a oficinas, construidos en hormigón, acero y vidrio, que se convertirán en símbolos de la nueva arquitectura.

Rascacielos en acero y vidrio en Berlín, concurso (1919)

En 1926 es vicepresidente de la Deutscher Werkbund, asociación de arquitectos, artistas e industriales que había pretendido, desde su fundación en 1907, la integración de los oficios tradicionales y de las técnicas industriales de fabricación en masa, para incrementar la competitividad económica de Alemania.

En 1927 es director artístico del proyecto Weissenhoff que, de cara a la exposición de la Deutscher Werkbund de 1927 en Stuttgart, consistía en un complejo residencial experimental, para el que él mismo proyectó un bloque de viviendas, contando con otros 16 de los mejores arquitectos del momento para el diseño del resto de los edificios.

En 1929 llega su consagración como arquitecto al recibir y ejecutar el encargo del Pabellón de Alemania para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. En él, un juego de planos de excepcional pureza geométrica genera un espacio fluido. Emplea acero, vidrio, travertino, mármol verde y ónice en piezas con una precisión y una claridad de montaje sin precedentes.

En 1930, su encuentro con el arquitecto neoyorquino Philip Johnson tendrá consecuencias para su vida posterior. Johnson incluyó varios proyectos de Mies en la primera exposición de arquitectura del MoMA de 1932, con lo que su obra empezó a ser conocida y admirada en los Estados Unidos. También en 1930 pasa a dirigir la Bauhaus en Dessau, hasta que en 1932, la presión de las autoridades nazis se hace insoportable y se clausura. El intento de Mies de reflotar la institución en Berlin será abortado también por los nazis durante el año siguiente.

Entendiendo insostenible la situación política en Alemania, Mies van der Rohe emigra a los Estados Unidos en 1937, donde gracias a la exposición del MoMA de 1932 ya era admirado como arquitecto. Establece rápidamente su despacho profesional en Chicago. Desde 1938 hasta 1958 no dejará el cargo de director del departamento de arquitectura del Instituto Politécnico de Chicago (que más tarde sería rebautizado como Instituto Politécnico de Illinois), para el que diseñará un nuevo campus en el que siguió refinando su estilo de arquitectura de acero y vidrio. Eran míticas ya por entonces sus máximas "Less is more" ("menos es más") y "God is in the details" ("Dios está en los detalles"), que se convirtieron en lemas de la arquitectura de vanguardia. En 1944 se nacionaliza estadounidense y se mueve ya con extrema fluidez en los círculos sociales y artísticos del país.

La doctora Edith Farnsworth

Es durante una cena, en 1945, cuando la eminente nefróloga, Dra. Edith Farnsworth, le encarga el proyecto y construcción de una vivienda de fin de semana en una parcela en el interior de un bosque junto al río Fox, al sur de la ciudad de Plano, a unos 89 km al suroeste de Chicago (Illinois). La doctora es una mujer soltera, de brillantísima carrera profesional, extremadamente inteligente y cultísima. Baste decir que antes de estudiar medicina ya era violinista (con estudios musicales en Roma) y traductora de poesía italiana. Ella desea un lugar de relax en el que pueda desarrollar su pasión por el violín, la poesía y la naturaleza. Insiste que pretende que su casa sea una obra "significativa" de arquitectura y que Mies la debe proyectar y construir "como si fuese para él mismo". Mies ejercerá de arquitecto y de contratista general de las obras. El diseño (que Mies basará en los mismos conceptos que había intentado aplicar a una vivienda proyectada en 1938 para Stanley Resor, que no se llegó a ejecutar), estará terminado para la exposición de arquitectura del MoMA de 1947, pero la construcción no se acometerá hasta 1950. El proyecto contaba con la total aprobación, incluso con la complicidad de Edith Farnsworth, de la que se ha dicho que se enamoró de su arquitecto en esos momentos, aunque no existe constancia alguna de este hecho que siempre ha generado rios de tinta.

Planta de la Casa Farnsworth. Se aprecia su extrema simplicidad

La Casa Farnsworth en construcción

La Casa Farnsworth es de una extrema simplicidad. Ocho pilares de acero, trasladados al exterior para liberar completamente la planta, sostienen la losa de la cubierta y la del suelo, que está elevada 1,50 m sobre el terreno. La casa se prolonga hacia la zona del prado que mira al río Fox mediante una terraza formada por un plano asimétrico respecto al resto de la construcción que se encuentra a un nivel intermedio entre el del terreno y el de la vivienda, y se sustenta en seis pequeños pilares. Los diversos niveles se comunican mediante escalones formados únicamente por losas de mármol travertino que descansan sobre una ligera zanca metálica. El volumen principal de la construcción cuenta con un porche y el espacio de la vivienda en sí. Esta está formada por un único espacio en el que la continuidad visual es absoluta, tanto en el interior por la ausencia completa de tabiquerías divisorias, como entre interior y exterior, ya que la totalidad de las paredes son de vidrio transparente. Los suelos, tanto los exteriores como los interiores, son de travertino en piezas rectangulares. Hacia el río se dispone la zona de estar, hacia los laterales los dos dormitorios y hacia la trasera la cocina. Esta última queda encastrada en el único elemento de división del espacio, que está formado por un núcleo central ejecutado en madera noble que alberga, además, dos baños, armarios e instalaciones. La continuidad entre el espacio exterior y el interior es una experiencia vital y visual bidireccional. La casa abre sus entrañas de espacio privado hacia el exterior, pero este se convierte a su vez en el referente y marco del habitante interior. La naturaleza inunda la vivienda. Solamente unas cortinas de suelo a techo proporcionan, en caso de estar corridas, cierta privacidad al interior.

Panorámica de la ubicación de la Casa Farnsworth, junto al río Fox

Exterior tras su terminación

Fachada principal en otoño de 2009

Fachada trasera en otoño de 2009

Vista en escorzo de la Casa Farnsworth

Vista en escorzo mostrando la terraza y el porche

Vista trasera en invierno. Su blancura y transparencia la funde con el paisaje

Vista del interior

Desde el interior, la naturaleza inunda la casa. Al fondo, el río

Vista interior del núcleo central con la cocina

En invierno. Exterior e interior se funden

Mies van der Rohe llevaba en esta obra el "menos es más" hasta el extremo de expresar que la casa que había proyectado era "beinahe nichts" ("casi nada"). El volumen queda definido únicamente por los planos horizontales, ya que las aristas laterales han desaparecido. Mies llevó la precisión y la perfección en la construcción al límite. Los pilares se aplomaron al milímetro, las soldaduras en la estructura se lijaron y pulieron hasta que fue imperceptible cualquier mínimo rastro de ellas. El mismo lijado y pulido se aplicó a la totalidad de las superficies de pilares y vigas que debieran quedar vistas. Se proyectó sobre ellas una imprimación de cromato de zinc para acabar con una capa de esmalte blanco, tan meticulosamente aplicada, que debía conseguir una terminación similar a un esmaltado al horno. Por otro lado, los vidrios se cortaron y encajaron con absoluta precisión en sus huecos rectangulares... ¡Era la perfección!

Sección constructiva. Se aprecian la losa de cubierta y de suelo

Detalle de la pureza de ejecución de la estructura

Cuando la vivienda se terminó, el arquitecto entregó a la Dra. Edith Farnsworth las llaves de su casa, las facturas por las cantidades que adeudaba aún y, curiosamente, dejó ya de estar localizable para ella. Muchos se han preguntado si se acabó el romance (si es que existió), o si el arquitecto tenía otros proyectos que reclamaban su urgente y absoluta atención.

Sea lo que fuese, a raíz de lo anterior y de que el coste de la obra había superado en algo más de un tercio el presupuesto inicial, alcanzando los 73.000 dólares de 1950 (unos 655.300 dólares o 473.260 euros actuales), la Dra. Farnsworth reaccionó  de una forma pésima y visceral. Tenía la perfección, pero estaba dispuesta a hundirla. Interpuso una demanda a Mies por los elevados costes, acusándolo de mala praxis, pero perdió, al demostrarse el constante seguimiento que, junto con el arquitecto, había hecho de la obra.

Llevó entonces sus quejas contra Mies al ámbito público, escribiendo furibundas críticas contra él y contra toda su obra en medios de comunicación, siendo la más trascendente la publicada en la revista House Beautiful, en la que ironizaba sobre la máxima del arquitecto, llegando a afirmar que "menos no es más, es simplemente menos" o que "deseaba una obra significativa de arquitectura y todo lo que recibí fue falsa sofisticación" o que la obra de Mies era "mala arquitectura moderna". La revista echó más leña al fuego afirmando que el Estilo Internacional era un mal que acabaría con la arquitectura en general y con el estilo y valores propios de la vivienda y la familia tradicional norteamericana. En un momento en el que la Caza de Brujas del senador Mc Carthy removía los cimientos del país, se llegó a comparar al Estilo Internacional con el totalitarismo comunista. Para colmo, Frank Lloyd Wright llegó a intervenir en la polémica en contra de esa arquitectura.

Mientras la controversia seguía creciendo (llegando hasta hoy en día en que la casa y sus variadas interpretaciones siguen llenando libros, artículos, páginas web y blogs), Edith Farsworth encargó al arquitecto William E. Dunlap el cierre con celosias de bronce de la casa y del porche. Dunlap lo ejecutó, pero tampoco quedó bien con su cliente, al enterarse esta de que el nuevo arquitecto había consultado a Mies cómo acometer tal encargo.

En invierno de 1971. Se aprecia el porche cerrado

A pesar de sus quejas, la propietaria usó la vivienda hasta 1972, año en que, tras no conseguir que se cancelase un proyecto para ejecutar una carretera que pasa por las cercanías de la trasera de la casa, la vendió a Lord Peter Palumbo. El magnate británico, coleccionista de arte y aficionado a la arquitectura eliminó los añadidos de Dunlap y restauró la casa a su estado original. Por fin, en 2003, la vendió a su vez a un grupo conservacionista local del National Trust for Historic Preservation. La Casa Farnsworth está abierta al público, iniciándose la campaña de visitas de 2010 el próximo 31 de marzo, una vez pasado el invierno.

De todas formas, Edith Farnsworth no estaba equivocada en todas la pegas que ponía a la vivienda. Una gotera persistente era continua, hasta tal punto que el operario encargado de su arreglo llegó a calificar la casa de "Mies-conception", haciendo un juego de palabras con el normbre del arquitecto y el término "misconception" ("idea equivocada"). Por la noche la casa es una linterna para todo tipo de insectos provenientes del río y del bosque. En verano el calor era insufrible ya que, originalmente, no tenía refrigeración. Las facturas de calefacción en invierno era inasequibles y la condensación perlando lo vidrios constante. El mantenimiento de la pintura y el travertino casi imposible...

Para terminar, Mies había elevado la vivienda 1,50 m sobre el terreno, teniendo en cuenta la altura alcanzada por las crecidas del río Fox en un período de retorno de 100 años. Sin embargo, no tuvo en cuenta el período de retorno de 500 años (con el que se establece el carácter de inundable de un terreno) y la casa ha sufrido ya tres graves inundaciones (la última en 2008) que la han dañado (sobre todo su núcleo central de madera) notablemente, siendo muy costosas las reparaciones ejecutadas.

Durante la inundación de septiembre de 2008

Curiosa imagen durante la inundación de septiembre de 2008

Tras esta vivienda, Mies van der Rohe, que ya contaba en 1950 con 63 años, desarrolló aún una ingente carrera con magníficos edificios que también se han convertido en piezas clave de la arquitectura. El Crown Hall y el Seagram serán otros edificios paradigmáticos para la historia de la arquitectura... Pero esa es otra historia...

Hoy nos quedamos con la vivienda en la que uno de los grandes maestros del siglo XX materializó la mayor expresión de su sueño de simplicidad... "Beinahe nichts" ("Casi nada").

P.S. Dedico esta entrada a mis queridísimos amigos y colegas Alejandro Muñoz Muñoz y Pablo Peinado Ferrand, que siempre han admirado esta casa.

P.P.S. Las fotografías se han obtenido de la red. La Casa Farnsworth cuenta con esta página web oficial.